Y llega el momento en el que te das cuenta que ya no hay vuelta atrás y piensas en todo el tiempo que has perdido pensando en una persona que no te merecía.
Poco a poco vas abriendo los ojos, y lo más importante, el corazón, y te fijas en que hay decenas de personas en este mundo que te quieren y luchan por tu sonrisa, mientras tú has estado ignorándolos todo este tiempo.
Por ellos, por los que me quieren voy a sonreír y pasar página como tenía que haber hecho hace mucho tiempo atrás. Por ellos, por ti.
Corazón bajo cero.
martes, 28 de enero de 2014
miércoles, 15 de enero de 2014
Querer y no poder.
Seis meses van ya, y aquí sigo releyendo día tras día nuestros mensajes, esos que tanto echo de menos. Esta sensación de querer y no poder olvidarte, porque cuando estoy apunto de hacerlo, apareces con esa sonrisa y esa mirada que ya no son por mi, si no por otra, y vuelvo a caer y así una tras otra, echarte de menos un día y al siguiente odiarte y todas las noches pensar, ¿y si siguiéramos juntos? ¿seríamos más felices de lo que lo somos ahora?, de mi no lo dudo, pero, ¿y tú?
miércoles, 8 de enero de 2014
La chica de la sonrisa rota.
Ella, la del corazón bajo cero, por fin era feliz, después de tantos años su corazón volvía a latir tan intensamente como una tormenta de verano, ella se había enamorado.
Pero todo cambió ese maldito 9 de Agosto en el que ella, como siempre, estaba deseando ver a la razón del brillo de sus ojos.
Ella no esperaba que de esos labios que tanto le gustaban pudiesen salir esas palabras tan hirientes, él, la persona en la que más había confiado en toda su vida, al que había defendido a capa y espada la había traicionado. Su mundo se derrumbó, al igual que el brillo de sus ojos.
Desde ese instante, en las noches de tormenta, la lluvia no es lo único que cae, sus ojos, negros como su alma se inundan de lágrimas al recordar esa noche, esas palabras, esa mirada.
Pero todo cambió ese maldito 9 de Agosto en el que ella, como siempre, estaba deseando ver a la razón del brillo de sus ojos.
Ella no esperaba que de esos labios que tanto le gustaban pudiesen salir esas palabras tan hirientes, él, la persona en la que más había confiado en toda su vida, al que había defendido a capa y espada la había traicionado. Su mundo se derrumbó, al igual que el brillo de sus ojos.
Desde ese instante, en las noches de tormenta, la lluvia no es lo único que cae, sus ojos, negros como su alma se inundan de lágrimas al recordar esa noche, esas palabras, esa mirada.
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